Una cadena es tan frágil como su eslabón más débil
La misma máxima se puede aplicar al montaje de la flecha.

Por desgracia tuve que perder varias piezas de buen porte y hacer varias pruebas con multitud de montajes diferentes hasta darme cuenta de que la solución no era aumentar la sección del monofilamento ya que las roturas en el nylon eran provocadas por las aristas del agujero por donde se une a la flecha, algo que un rebanador no es capaz de eliminar eficazmente.

  

De nada sirve montar un monofilamento de 2mm que resiste 250kg a tracción cuando por rozamiento es muy probable que parta en el agujero de la flecha con una tracción muy inferior. Esto es debido a la pequeña superficie de apoyo del monofilamento en el interior del agujero y sobretodo a la existencia de rebabas metálicas debidas al mecanizado, que un acabado industrial no consigue eliminar.

El mismo talón de la flecha obliga al monofilamento a deformarse para adaptarse a su superficie, y por tanto en nuestras flechas hemos reducido dicha zona para que la deformación sea inferior al tener un ángulo menos forzado.

Pero la mejor manera de incrementar notablemente la resistencia y la duración de la línea es pulir a conciencia el agujero por donde pasamos el nylon.

Para realizar un correcto pulido bastará con aplicar la misma pasta de esmeril para pulir válvulas que usamos para los tetones, y un pedazo de dyneema o cuerda de 1,5mm. Untaremos la cuerda en la pasta, la pasaremos por el orificio y con un movimiento de vaivén acabaremos con todas las aristas o rebabas que puedan haber quedado tras el mecanizado. Cuanto mejor pulamos la superficie mayor será la resistencia en ese punto y alargaremos la vida de la línea.

Si el pulido es correcto se pueden usar lineas más finas que permiten un vuelo veloz de la flecha. Actualmente estoy pescando con monofilamento de 1,2mm para piezas grandes en el fusil dentón 110 y 1mm de sección para el fusil róbalo.